La fuente de nuestra iglesia ha sido, por muchos años, un símbolo de vida, paz y bienvenida para todos los que llegan. Hoy necesita de nuestra ayuda para ser restaurada y seguir siendo un lugar digno para nuestra comunidad y para las futuras generaciones. Con tu donativo, sin importar la cantidad, estarás aportando a una obra que beneficiará a todos. Cada granito de arena cuenta y, unidos con fe y generosidad, podremos devolverle su belleza. ¡Apóyanos con tu donación y sé parte de esta hermosa misión! Dios multiplique tu generosidad y bendiga a ti y a tu familia.



